La fianza jurídica ha sido por años la opción más común para proteger al arrendador en caso de incumplimiento de pago por parte del inquilino. Este contrato garantiza que, si el arrendatario no paga, un tercero (el fiador) se hace responsable del adeudo. Sin embargo, este mecanismo legal presenta múltiples retos: Dificultad para conseguir fiadores



